El uso de oficinas virtuales y el balance entre vida privada–trabajo

El uso de Oficinas Virtuales y el balance entre vida privada–trabajo

Equilibrar vida personal y trabajo, es vital sobre todo cuando trabajamos con una oficina virtual desde casa. Si bien es cierto, llevar un negocio de por si nos va a significar un gran desafío y estaremos dispuestos a invertir todo el tiempo que sea necesario para que todo resulte bien, de todas maneras debemos procurarnos un mínimo de equilibrio para poder lograr un gran desempeño. Esto es de suma importancia por cuanto la vida privada sin duda que afecta nuestra vida laboral y viceversa.
Por lo general, si se ha optado por esta forma de trabajo es porque nos da más tiempo para llevar otros aspectos importantes de la vida. En este artículo daremos 5 pasos que se pueden implementar para asegurar salud, familia, felicidad y un gran balance vida – trabajo.

¿Qué es tener un balance entre vida privada y trabajo?

Cuando hemos decidido hacer uso de una Oficina Virtual para impulsar nuestro negocio o trabajo, nos debemos interiorizar de lo que significa tener una mentalidad de trabajador virtual. Esta mentalidad se basa en tener consciencia y entendimiento de lo que vamos a afrontar para tomar buenas decisiones, poner límites, sentir pasión por nuestro trabajo y a la vez cuidarse. Todas estas acciones finalmente van a apoyar tu desempeño en el trabajo virtual desde el hogar.
Separar entre el trabajo y la vida es más fácil decirlo que hacerlo, y mantener el equilibrio entre ambos es a lo menos desafiante. Cuando trabajamos con una Oficina Virtual más aún si es desde casa, la línea que separa vida privada de trabajo tiende a ser borrosa. Cuando las obligaciones del trabajo coinciden con las laborales, es importante que encontrar una forma de manejar ambas. Hay que hacer un esfuerzo por mantener el balance de ambas.
“Trabajar para vivir, no vivir para trabajar” es una frase típica que escuchamos cuando hablamos de trabajo y vida personal. Pero aun así, este equilibrio no se trata solo de llegar a una proporción 50/50. En realidad es algo más significativo porque es acerca de calidad de vida. Tampoco se trata solo de manejar bien el tiempo, aunque este es un aspecto muy importante para encontrar el anhelado equilibrio. Dicho esto, hay que tener claro que el balance no se logra de un día para otro. Es más bien, es un camino de vida que implica estar constantemente sintonizando cada ámbito de nuestra vida y haciendo ajustes cada vez que tenemos un problema u obstáculo.
Por otro lado, se verá que cada persona tiene su propia definición de calidad de vida y de lo que significa balance vida – trabajo. Entonces nuestras metas en este aspecto serán diferentes a la de nuestros amigos, familia, colegas, etc. Al tener esto claro, se puede definir qué es lo que se quiere conseguir y que cosas valoramos al momento de tomar nuestras decisiones. Este es el primero de cinco pasos recomendados para lograr el equilibrio entre el aspecto personal y laboral.

Cinco pasos para lograr el balance entre vida privada y trabajo.

1. Alinearse con sus valores.

Los valores son un inventario muy personal de lo que consideramos más importante en la vida. No se trata de lo que deseas ni de lo que quieres tener, sino más bien lo que tú necesitas para ser verdaderamente feliz. Nuestros valores guían todo lo que hacemos y las decisiones que tomamos en lo personal y en el trabajo.
Algunos ejemplos de valores son honestidad, familia, intimidad, felicidad, amor, franqueza. Optar por ser un emprendedor, trabajar de forma independiente o agrandar nuestra empresa, o algo tan simple como decidirse por pagar por una oficina virtual, como sea, detrás de esa elección hay una suma de valores personales que nos llevaron a ella.
En algún momento de la vida adulta, debemos plantearnos firmemente cuáles son nuestros principios, qué queremos para ser felices y que vamos a necesitar para conseguirlo. A veces pensamos que son cosas inalcanzables, pero al adentrarnos en un proceso de definición de nuestro valores y de autoconocimiento, nos daremos cuenta que incluso nuestros valores pueden ir en cosas simples, pero no nos hemos dado cuanta.
Evaluar cómo ha ido nuestra vida personal hasta el momento y qué queremos para futuro nos dará gran claridad para tomar determinaciones en base a eso. En gran medida ayuda hacer una lista de nuestros valores, qué es realmente importante para nosotros y describir qué significan esos conceptos y en qué se aplican en nuestra vida diaria, sin descartar la posibilidad de integrar nuevos valores si vemos que son útiles para nuestra vida.

2. Poner límites.

Es normal pensar que entre más tareas cumplo, mi trabajo será mejor evaluado. Detrás de esa idea hay una gran inseguridad y una búsqueda de aprobación de los demás y nada bueno puede salir de eso. Muy por el contrario, poner límites te libera en acción, atraerá a tu vida lo que realmente quieres, no lo “cachos” que nos impiden llegar a nuestra meta y te harás respetar así como aprenderás a valorar las decisiones de los demás.
Pero si hemos hecho el trabajo en el primer paso que es fijar nuestros valores, podemos de ahí en más ir integrando experiencias positivas en nuestra vida. Independientemente de si logramos o no las tareas a las que te has comprometido, no poner límites lleva a establecer relaciones desgastantes y muy dependientes que nos llevan a estados depresivos, sufrir de ansiedad, estrés y baja autoestima. Cosas que no van de la mano con alguien que ha tomado la firme determinación de emprender o crecer profesionalmente.
Aprender a decir que no, es más fácil cuando tenemos claro nuestros propósitos y a la vez es más simple de lo que pensamos y tiene grandes beneficios. Primero hay que identificar qué nos molesta y buscar el momento y la manera apropiada de plantearlo, ofreciendo una alternativa u otra salida si la hay. Luego, evalúa, negocia y explica qué es lo que puedes hacer y qué no.

3. Trabajar y vivir tu pasión

Sin duda, ese es uno de los grandes sueños de toda persona. Vivir de lo que nos gusta hacer, vivir realizando nuestra vocación. Y esto tiene que ver en gran medida con lo que está íntimamente ligado a nuestra creatividad, lo que nos inspira y nos gusta hacer.
¿Por qué a tanta gente le cuesta lograrlo? Porque nos han enseñado mal, nada más que eso. Nos han dicho toda la vida lo que tenemos que hacer y no nos han educado para descubrir nuestro don y hacer los que nos gusta.
Lo cierto es que muchas veces nos gusta algo en lo que no somos buenos, o somos buenos en cosas que se nos hacen tediosas, pero sin duda siempre existe algo por descubrir en nosotros y es eso que disfrutamos hacer, somos buenos en eso y es nuestra gran pasión y vocación. La buena noticia es que por seguro es en ese ámbito que vamos a innovar y triunfar.
Las personas exitosas, los grandes empresarios y descubridores, inventores han sentido gran pasión por su trabajo y no puede ser de otra manera. Es ahí donde todo ser humano fluye y se desarrolla.
Para eso es bueno rodearse de gente apasionada, porque la pasión es contagiosa. Supera tu miedo a fracasar, porque vas a fracasar igual haciendo algo que no te gusta, por último mejor fracasar intentando algo nuevo y de eso vas a aprender, actúa a pesar de tus miedos. Lánzate a hacer eso que quieres, investiga, conoce gente que hace lo mismo experimenta y aprende. Y contáctate con personas que estén interesadas en lo que haces. En eso, mercado hay para todo y si no, no es fácil pero no imposible crear un nuevo nicho. Sin duda es mejor hacer algo nuevo, date el tiempo de hacer ese tránsito entre tu trabajo molesto y tu verdadera pasión, pero vive lo que realmente te gusta hacer.

4. Eliminar esa molesta tolerancia

Este paso está relacionado con poner límites. Pero es más profundo que eso porque tiene que ver con aprender a diferenciar el tener paciencia y respetar al otro de las circunstancias generadas por otros y que te afectan. Si piensas que ser tolerante es una cualidad, piensa en aquellas situaciones estériles que te estresan, te hacen sentir mal o incómodo, te hacen perder tiempo y dinero y considera si realmente valen la pena. Ser tolerante entonces tiene que ver con soportar situaciones forzadamente porque creemos que nos estamos evitando un problema, pero lo que en efecto pasa es todo lo contrario.
No se trata de aplicar tolerancia cero, pero si cortar con cosas o relaciones que tensan demasiado tu vida diaria. No se recomienda tolerar en exceso, no es necesario ni útil. Hay que reconocer cuando algo nos afecta.
Debemos aprender a que para decir que no, no es necesario pelear ni ser agresivo. Podemos cortar una situación de manera amable incluso simpática, sin generar conflicto. Para eso es importante desarrollar la asertividad y hacer valer nuestros derechos y valores.
También entender que siempre hay cosas que van más allá de nuestro control. Es ahí cuando sirve ver qué tolero y qué no tolero, si bien no puedo evitar que haya problemas, puedo escoger hasta donde llego. Aceptar es distinto a resignarse, siempre hay algo que podemos hacer para evitar el menor daño a nosotros.
Por eso es importante definir si lo que toleramos nos afecta demasiado o no. De ser así mejor actuar y dejar en claro que hay cosas que no vamos a tolerar.

5. Tener auto – cuidado.

Finalmente, el último paso para lograr el balance entre la vida privada y laboral es lo que dice relación con nuestra salud física y mental. Y es el paso más difícil porque en nuestra cultura, que está cambiando, se nos ha inculcado que no lo podemos tener todo, que si somos exitosos en lo laboral no lo seremos en lo personal. O si somos jóvenes creemos que tenemos energía para siempre, o sencillamente nos da lata y nos suena aburrido cuidarnos.
Pero es importante, y tarde o temprano la vida nos va a forzar a ir por el camino del autocuidado y es mejor tomar la determinación lo antes posible ya que con el tiempo es más difícil adquirir hábitos saludables. Sobre todo cuando sabemos que el funcionamiento de una empresa está en nuestras manos, el tema de si nos cuidamos o no, tiene que ver con las consecuencias que esto trae y las situaciones perjudiciales para nuestros proyectos que una enfermedad puede generar.
Con autocuidado entendemos las habilidades que internalizamos para aprender a tomar buenas decisiones a la hora de enfrentar riesgos y desarrollar prácticas y hábitos que permitan mantener y mejorar la propia seguridad y salud.
Habla muy bien de nosotros ser capaces de percibirnos como seres valiosos capaces de construir y crear nuestro propio proyecto de vida. Tener la habilidad de pensar en soluciones que nos beneficien tanto a nosotros como nuestro entorno laboral, personal y familiar, nos permite proyectar una buena imagen.
El autocuidado es hacerse responsable por las elecciones que hacemos en cuanto a nuestro estilo de vida y de trabajo saludable, considerando nuestras posibilidades y límites. Es aquí donde se una persona que trabaja virtualmente tiene mayores ventajas. Trabajar desde casa nos da la posibilidad de cuidarnos más. Si tengo una oficina virtual que me ahorra tiempo de trabajo, ese tiempo lo uso para cuidarme.
La persona que opta por este estilo de trabajo, tiende a mantenerse alejado de riesgos innecesarios, que cuida su postura, practica deporte, se alimenta bien y se procura de momentos de relajo, se caracteriza por tener una gran autoestima, porque sabe que mantenerse bien implica menos problemas, ser un buen ejemplo, y no tener la necesidad de depender de otras personas para que nos recuerden, usualmente cuando ya es tarde, ni que nos estén vigilando para hacer las cosas bien por uno mismo.
Cuidarse es una gran inversión a futuro y nos lleva a vivir con plenitud y disfrutar de lo que hacemos.